Desarrollo sostenible y desigualdad: una relación estructural
El desarrollo sostenible es un modelo de crecimiento que busca mejorar la calidad de vida de las personas sin comprometer los recursos y oportunidades de las futuras generaciones. Según la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, este enfoque se sostiene sobre tres pilares interconectados: crecimiento económico, inclusión social y protección del medio ambiente.
La desigualdad —en ingresos, oportunidades, género o acceso a servicios básicos— aparece como un obstáculo estructural para alcanzar ese equilibrio. Por eso, la Agenda 2030 incorpora de manera explícita el Objetivo de Desarrollo Sostenible 10 (ODS 10: Reducción de las desigualdades) , que promueve un crecimiento más equitativo, políticas fiscales progresivas y la inclusión social y económica de los grupos más vulnerables.
En términos simples: no puede haber desarrollo sostenible si amplios sectores de la población quedan sistemáticamente rezagados .
¿Por qué la desigualdad frena el desarrollo sostenible?
La desigualdad afecta directamente la sostenibilidad social y económica de los países. Cuando persisten brechas profundas de ingreso y oportunidades:
- Se reduce la cohesión social y aumenta la exclusión.
- Se limita el acceso a servicios esenciales como educación, salud y vivienda.
- Se debilita la productividad y la capacidad de crecimiento a largo plazo.
- Se dificulta la participación ciudadana y la estabilidad institucional.
La propia ONU reconoce que el ODS 10 es clave porque busca “lograr y sostener el crecimiento de los ingresos del 40% más pobre de la población a una tasa superior a la media nacional”, además de fomentar políticas de protección social e inclusión económica (ONU RD).
Desigualdad en República Dominicana: ¿qué dicen los datos oficiales?
Las estadísticas oficiales muestran que la República Dominicana ha registrado avances importantes en la reducción de pobreza y desigualdad, elementos esenciales para el desarrollo sostenible.
Según datos institucionales citados por la Presidencia de la República Dominicana:
- La pobreza monetaria se redujo de aproximadamente 39 % en 2012 a 18.98 % en 2024.
- La pobreza rural cayó de 38.5 % en 2012 a 14.5 % en 2024.
- El índice de Gini, que mide la desigualdad en la distribución del ingreso, descendió de 0.49 en 2012 a 0.38 en 2025, reflejando una mejora estructural.
Estos indicadores sugieren que una reducción sostenida de la desigualdad contribuye directamente a una mayor estabilidad social y mejores condiciones para el crecimiento económico.
Desigualdad y desarrollo humano
Más allá del ingreso, la desigualdad también afecta el desarrollo humano. El Índice de Desarrollo Humano (IDH) ajustado por desigualdad, utilizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), muestra cómo las brechas internas reducen el potencial real de bienestar de una sociedad.
Los análisis del PNUD indican que entre 2015 y 2024 , la República Dominicana registró una disminución sostenida de la desigualdad en el contexto del desarrollo humano , lo que refuerza la idea de que cerrar brechas sociales mejoran las capacidades de la población y fortalecen la sostenibilidad del desarrollo.
Desigualdad de género: una brecha estructural persistente
La desigualdad de género es una de las formas más persistentes de inequidad. Informes de CEPAL, ONU Mujeres y la Oficina Nacional de Estadística (ONE) advierten sobre la existencia de “nudos estructurales de desigualdad” que limitan el acceso de mujeres y niñas a oportunidades económicas, educativas y de participación política.
Estas brechas no solo afectan a las mujeres, sino que reducen la productividad, debilitan la cohesión social y ralentizan el desarrollo sostenible , al desaprovechar una parte fundamental del capital humano del país.
Desigualdad, medio ambiente y sostenibilidad económica
La relación entre desigualdad y sostenibilidad también se manifiesta en el ámbito ambiental. El Banco Mundial, en su Country Climate and Development Report para la República Dominicana, advierte que los efectos del cambio climático y la degradación ambiental impactan de manera desproporcionada a los sectores más pobres.
Eventos climáticos extremos, pérdida de recursos naturales o daños a ecosistemas pueden revertir avances sociales , aumentar la pobreza y ampliar las brechas existentes. Por ello, el organismo subraya que no es posible separar la equidad social de la sostenibilidad ambiental .
Ejemplos concretos de esta relación
- Protección social: Programas de transferencias y apoyo a hogares vulnerables ayudan a reducir pobreza, fortaleciendo la estabilidad social y el consumo interno.
- Educación inclusiva: Invertir en educación de calidad para todos mejora el capital humano y la productividad a largo plazo.
- Adaptación climática: Políticas que protegen a comunidades vulnerables frente a riesgos climáticos evitan retrocesos en bienestar social.
- Igualdad de género: La incorporación plena de las mujeres al mercado laboral impulsa el crecimiento económico y la sostenibilidad fiscal.
El desarrollo sostenible y la desigualdad mantienen una relación estructural e inseparable. La Agenda 2030 reconoce que sin reducciones reales y sostenidas de las brechas sociales, económicas y de género, las metas de desarrollo sostenible no pueden alcanzarse plenamente.
La República Dominicana ha mostrado avances significativos en la reducción de pobreza y desigualdad, según datos oficiales, lo que fortalece su sostenibilidad social y económica. Sin embargo, persisten desafíos estructurales que requieren políticas públicas integrales, capaces de articular inclusión social, crecimiento económico y protección ambiental.
Avanzar hacia un desarrollo verdaderamente sostenible implica invertir en igualdad, fortalecer la protección social, promover la equidad de género y anticipar los impactos ambientales. Reducir la desigualdad no es solo una meta social: es una condición indispensable para el desarrollo sostenible de largo plazo.