Educación ambiental en República Dominicana: avances, retos y oportunidades
La educación ambiental no es solo un concepto académico: es una herramienta clave para enfrentar los desafíos climáticos, proteger los recursos naturales y fomentar una cultura de sostenibilidad en todos los sectores de la sociedad. En República Dominicana, este enfoque ha ido ganando protagonismo, especialmente en las universidades y empresas, aunque aún enfrenta dificultades para convertirse en una práctica constante y efectiva.
Comprender cómo se educa a la ciudadanía sobre el medio ambiente —y si esas acciones realmente tienen impacto— es fundamental para evaluar el compromiso del país con el desarrollo sostenible. A continuación, se presenta un panorama claro sobre el estado actual de la educación ambiental en el ámbito académico y empresarial dominicano.
¿Qué es la educación ambiental?
La educación ambiental consiste en enseñar y promover valores, conocimientos y habilidades que permitan a las personas comprender los problemas ambientales y actuar responsablemente para solucionarlos. No se limita a aprender sobre reciclaje o biodiversidad, sino que busca generar cambios reales en el comportamiento individual y colectivo.
Un mandato legal obligatorio
La República Dominicana cuenta con una base legal sólida. La Ley 94-20 sobre Educación y Comunicación Ambiental establece que:
“La educación ambiental deberá extenderse desde la educación inicial hasta la educación superior y académica de grado y la educación técnico profesional.”
Asimismo, exige que todas las instituciones educativas —públicas y privadas— incluyan programas ambientales en sus planes de estudio.
El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MMARN) coordina este proceso a través de su Dirección de Educación Ambiental, mediante talleres, charlas y alianzas con universidades, escuelas y organizaciones comunitarias.
Universidades: entre la teoría y la acción
Programas académicos especializados
Varias instituciones de educación superior han incorporado formación ambiental formal:
- INTEC ofrece una Especialidad en Ciencias Ambientales.
- UCE imparte una Especialidad en Educación Ambiental orientada a docentes.
- UTeco cuenta con una Maestría en Educación Ambiental, enfocada en proyectos comunitarios.
Actividades colaborativas
- En 2024, la UASD, el Ministerio de Medio Ambiente y la Academia de Ciencias organizaron un conversatorio sobre Educación Ambiental y Ciencia Ciudadana.
- El Gobierno también ha llevado programas de sensibilización a ferias del libro y eventos culturales.
Ejemplo: Estudiantes de la UTeco han desarrollado diagnósticos ambientales en comunidades rurales como parte de sus trabajos finales.
Empresas: cumplimiento legal, pero poca formación interna
Según el estudio “Empresas formales empleadoras: Un análisis ambiental a partir de la ENAE 2023” de la Oficina Nacional de Estadística (ONE):
- 74.88% de las empresas solicitaron un permiso o licencia ambiental en los últimos 12 meses.
- 77.24% realizó estudios o declaraciones de impacto ambiental.
Esto evidencia un alto nivel de cumplimiento regulatorio, pero no garantiza que exista educación ambiental interna para empleados o comunidades. No hay datos públicos suficientes que midan esa dimensión educativa.
Ejemplo: Una empresa puede obtener una licencia ambiental sin capacitar a su personal en manejo de residuos o uso eficiente de energía.
🔎 ¿Funciona realmente la educación ambiental en el país?
| Fortalezas | Desafíos |
|---|---|
| ✔ Respaldo legal obligatorio | ❌ No se mide el impacto real |
| ✔ Universidades con programas especializados | ❌ Cobertura limitada en zonas rurales |
| ✔ Empresas conscientes de sus obligaciones legales | ❌ Falta de cultura ambiental interna |
La educación ambiental en República Dominicana avanza, pero de forma desigual. Existen leyes, programas universitarios y acciones simbólicas; sin embargo, aún falta transformar el cumplimiento normativo en verdadera cultura ambiental.
¿Qué se puede hacer?
- Medir cuántas instituciones realmente imparten educación ambiental y con qué resultados.
- Establecer alianzas público-privadas para apoyar a instituciones pequeñas.
- Integrar la educación ambiental en los programas de responsabilidad social corporativa.
- Garantizar el cumplimiento real de la Ley 94-20, más allá del papel.
Invertir en educación ambiental no es un gasto: es la base para un futuro sostenible.