BlogCambio climáticoSostenibilidad y productividad: una relación poco explicada, pero decisiva

Sostenibilidad y productividad: una relación poco explicada, pero decisiva

En el debate económico suele hablarse de productividad como sinónimo de eficiencia y crecimiento. Sin embargo, rara vez se explica su relación directa con la sostenibilidad. La evidencia institucional muestra que producir más, más rápido o a menor costo no garantiza progreso si ese aumento de productividad se logra a costa de los recursos naturales, la salud ambiental o la resiliencia frente al cambio climático.

¿Qué significan sostenibilidad y productividad?

Definiciones sencillas

El desarrollo sostenible se define como la capacidad de satisfacer las necesidades actuales sin comprometer las posibilidades de las futuras generaciones, integrando de manera equilibrada las dimensiones económica, social y ambiental. En términos prácticos, implica que el crecimiento económico y la productividad no deben deteriorar el capital natural ni profundizar desigualdades.

La productividad, por su parte, mide cuánta producción se obtiene por cada unidad de insumo, como trabajo o capital. Es uno de los principales motores del crecimiento económico y del aumento del ingreso. No obstante, su medición tradicional no suele incorporar los costos ambientales, lo que puede ocultar impactos negativos sobre el entorno natural (Wikipedia).

¿Por qué esta relación es clave para la economía y la vida humana?

La productividad determina la capacidad de un país para generar empleo, ingresos y bienestar. Pero la sostenibilidad define si esa capacidad puede mantenerse en el tiempo.

Cuando la productividad se basa en el uso intensivo y no regulado de recursos naturales —agua, suelos, bosques—, el resultado puede ser un crecimiento rápido, pero frágil. A largo plazo, la degradación ambiental reduce la capacidad productiva, encarece los costos y limita el desarrollo.

En economías como la de la República Dominicana, donde sectores clave dependen del entorno natural —turismo, agricultura, pesca—, esta relación es especialmente crítica.

República Dominicana: productividad con límites estructurales

Lo que señalan el Banco Mundial y MIDEPLAN

El Banco Mundial ha advertido que, aunque la República Dominicana ha logrado un crecimiento económico sostenido, el crecimiento de la productividad ha sido insuficiente y enfrenta limitaciones estructurales.

Entre esos límites se incluyen:

  • Vulnerabilidad frente a eventos climáticos extremos.
  • Uso poco eficiente de recursos naturales.
  • Falta de integración de criterios ambientales en la transformación productiva.

El estudio “Repensar la productividad para impulsar el crecimiento sin dejar a nadie atrás” subraya que aumentar la productividad en el país requiere incorporar resiliencia climática y gestión ambiental como parte de la estrategia económica, no como elementos secundarios (MIDEPLAN).

Productividad moderna: más que producir más

Una visión desde la CEPAL

La CEPAL ha insistido en que una transformación productiva sostenible es condición esencial para el desarrollo en América Latina y el Caribe. Su enfoque plantea que:

  • Los recursos naturales no son infinitos.
  • La política productiva debe integrar explícitamente la protección ambiental.
  • La productividad debe vincularse con equidad social y sostenibilidad ambiental.

Desde esta perspectiva, una economía puede parecer productiva en el corto plazo mientras agota su base natural. En cambio, una productividad sostenible busca producir más valor sin degradar el capital natural, lo que exige innovación, eficiencia y regulación (repositorio.cepal.org).

Ejemplos concretos: sostenibilidad que mejora productividad

Proyectos apoyados por el Banco Mundial en RD

En 2024, el Banco Mundial aprobó un proyecto de US$400 millones para impulsar un crecimiento sostenible y resiliente en la República Dominicana. Entre sus componentes destacan:

  • Protección de recursos naturales.
  • Reducción de la contaminación del agua y del suelo.
  • Fortalecimiento de la gestión de residuos.
  • Desarrollo de marcos de financiamiento verde.

Estas medidas no solo protegen el medio ambiente: mejoran la productividad a largo plazo, al asegurar que los recursos necesarios para producir —especialmente en turismo, agricultura y pesca— sigan disponibles y en condiciones adecuadas.

Un ejemplo práctico es la agricultura sostenible: suelos bien manejados mantienen su fertilidad por más tiempo, reducen costos y aumentan rendimientos de forma sostenida.

¿Por qué esta relación sigue siendo poco explicada?

Limitaciones en las métricas tradicionales

Las estadísticas económicas clásicas —como el PIB por trabajador— no incluyen los costos ambientales ni la degradación de recursos naturales. Esto dificulta ver cómo ciertas mejoras de productividad pueden generar daños ocultos (Wikipedia).

Falta de medición integrada

Muchos países aún no incorporan plenamente el concepto de capital natural en sus cuentas nacionales. Sin estos mecanismos, resulta difícil reflejar cómo la productividad puede aumentar hoy, pero disminuir mañana por efectos ambientales no compensados.

La evidencia institucional es clara: sostenibilidad y productividad no son objetivos opuestos, sino interdependientes. Sin gestión ambiental y resiliencia climática, las mejoras de productividad pueden erosionar la base que sostiene la economía a largo plazo.

Para la República Dominicana, el desafío es avanzar hacia una productividad moderna, que:

  • Incorpore criterios ambientales y climáticos.
  • Proteja los recursos naturales como factores productivos.
  • Asegure crecimiento económico duradero e inclusivo.

Invertir en sostenibilidad no reduce la productividad: la fortalece, la hace más estable y la prepara para el futuro.



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