Proyectos sostenibles que no escalan: por qué ocurre
Uno de los fenómenos más frecuentes en la agenda del desarrollo sostenible es la existencia de proyectos exitosos a pequeña escala que no logran expandirse ni replicarse en otros contextos. Este problema, ampliamente documentado por organismos multilaterales, refleja una brecha entre la innovación local y la transformación estructural. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), muchos proyectos piloto en la región demuestran resultados positivos, pero enfrentan dificultades para escalar debido a limitaciones institucionales, financieras y de gobernanza (CEPAL, 2022).
Una de las principales razones es la dependencia de condiciones específicas que no son fácilmente replicables. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) señala que muchos proyectos sostenibles funcionan en contextos controlados, con financiamiento externo, asistencia técnica intensiva o liderazgo local fuerte. Sin embargo, cuando se intenta replicar estos modelos en otros territorios, estas condiciones no siempre están presentes, lo que limita su sostenibilidad y expansión (PNUD, 2021).
El acceso a financiamiento es otro factor crítico. El Banco Mundial ha documentado que muchos proyectos sostenibles enfrentan dificultades para pasar de la fase piloto a una escala mayor debido a la falta de mecanismos financieros adecuados (World Bank, 2020). Mientras que los proyectos iniciales suelen ser financiados por cooperación internacional o fondos específicos, la expansión requiere inversiones más grandes y sostenidas, que no siempre están disponibles, especialmente en economías como la República Dominicana.
Además, existe una brecha entre la lógica de los proyectos y la lógica de las políticas públicas. La CEPAL advierte que muchos proyectos sostenibles no están suficientemente integrados en marcos normativos o estrategias nacionales, lo que dificulta su institucionalización. Sin este respaldo, los proyectos dependen de iniciativas aisladas y carecen de mecanismos para ser replicados a mayor escala. En República Dominicana, esta situación se refleja en la dificultad para traducir experiencias locales exitosas en políticas públicas sostenidas.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destaca que la capacidad institucional es un factor determinante. Escalar un proyecto implica no solo replicar una intervención, sino también contar con sistemas de gestión, monitoreo y evaluación que permitan sostener su implementación en el tiempo (BID, 2021). En muchos casos, las instituciones locales no tienen la capacidad técnica o administrativa para asumir esta expansión, lo que limita el impacto de las iniciativas.
Otro elemento clave es la falta de datos y evidencia sistematizada. El Banco Mundial y el PNUD coinciden en que muchos proyectos sostenibles no generan información suficiente para demostrar su impacto de manera clara y replicable. Sin evidencia robusta, resulta difícil justificar inversiones adicionales o convencer a actores públicos y privados de adoptar estos modelos a mayor escala.
También influye la fragmentación de actores. La sostenibilidad requiere coordinación entre múltiples sectores —gobierno, sector privado, المجتمع civil—, pero muchos proyectos se desarrollan de manera aislada. La CEPAL señala que esta falta de articulación limita las posibilidades de escalamiento, ya que no se generan sinergias ni se aprovechan economías de escala.
En el contexto dominicano, instituciones como el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo tienen un rol clave en la articulación de iniciativas y en la integración de proyectos en estrategias de desarrollo. Sin embargo, los organismos internacionales advierten que aún existen desafíos en la coordinación interinstitucional y en la continuidad de políticas, lo que afecta la capacidad de escalar proyectos sostenibles.
Otro aspecto relevante es la percepción de riesgo. El FMI y el Banco Mundial han señalado que los proyectos sostenibles, especialmente en sectores innovadores, pueden ser percibidos como riesgosos por inversionistas y entidades financieras (FMI, 2022). Esto limita el acceso a financiamiento y reduce las posibilidades de expansión, incluso cuando los proyectos han demostrado ser exitosos a pequeña escala.
En términos estructurales, el problema del escalamiento refleja una tensión entre innovación y sistema. Los proyectos sostenibles suelen surgir como soluciones innovadoras a problemas específicos, pero su impacto depende de su capacidad para integrarse en sistemas más amplios. Cuando esto no ocurre, los proyectos quedan como experiencias aisladas, sin capacidad de transformar el modelo de desarrollo.
En síntesis, los proyectos sostenibles que no escalan lo hacen por una combinación de factores: dependencia de condiciones específicas, falta de financiamiento, debilidad institucional, ausencia de datos, fragmentación de actores y percepción de riesgo. La evidencia de organismos como la CEPAL, el Banco Mundial, el BID, el PNUD y el FMI muestra que superar estas barreras requiere ir más allá del diseño de proyectos individuales y avanzar hacia marcos integrales que permitan institucionalizar, financiar y replicar las soluciones sostenibles. En el caso de la República Dominicana, esto implica fortalecer la articulación entre iniciativas locales y políticas públicas, así como crear condiciones que permitan que la sostenibilidad deje de ser piloto y se convierta en escala.